La psicología Analítica

     La psicología analítica, como enfoque en psicología y corpus teoríco derivado de la extensa obra de Carl Gustav Jung, hoy en día ha tenido una gran difusión. Antecedente de ello es la creación, y consolidación a nivel mundial, de la Asociación Internacional de Psicología Analítica (IAAP), cuyos objetivos principales están orientados a la promoción  y difusión del estudio de esta rama de la psicología, la organización de congresos y el ejercicio ético de la profesión por parte de sus miembros. (C. G. Jung Page, 2003; citado en; Alonso, 2004). Su presencia en 60 sociedades miembro, dan cuenta de una amplitud en más de 28 países dentro de los que destacan: Suiza, Alemania, Italia, Israel, Francia, Austria, Bélgica, Dinamarca, Ingaleterra, Holanda y España. En el caso de América, es patente su gran presencia en Estados Unidos, mientras que en Latinoamérica, se ve un desarrollo importante en Brasil, Venezuela, y Uruguay con reconocimiento internacional de la IAAP; y Chile, Ecuador y Argentina bajo la categoría de "grupos en desarrollo". Por su parte, los continentes de Asia, Africa y Oceania, muestran desarrollos en: Japón, Sur Africa, Nueva Zelanda y Australia, respectivamante (Alonso, 2004).

Logo Asociación Internacional de Psicología Analítica (IAAP).
Logo Asociación Internacional de Psicología Analítica (IAAP).

 

Algunas agrupaciones en el mundo (Fuente: Revista Encuentros, vol n°1. año 2010)

 

País Agrupaciones
Argentina Asociación Argentina de Psicología Analítica
Brasil Sociedad Brasilera de Psicología Analítica (SBPA)
Brasil Grupo Boitatá (grupo de estudios em Psicología Analítica e Mitología)
Brasil Grupo de Psicología Analítica de Porto Velho - Ro (ligado a SBPA)
Brasil Instituto Junguiano do Paraná (IJPR)
Brasil Instituto Sedes Sapientiae, Sao Paulo
Brasil Instituto Jungiano de Rio de Janeiro
Brasil Clínica Paeeon, Sao Paulo (formación de post-grado)
Brasil Asociación Sul Brasileira de Arte Terapia
Brasil Associacao Junguiana do Brasil (AJB)
Brasil CID- Centro de integracao e desenvolvimento: grupo que congrega os ex-alunos do Professor Petho Sándor, criador da Calatonia (método de trabalho corporal psicoterápico embasado na Psicología Analítica).
Brasil Grupo de Estudios em Sand Play
Brasil Grupo Sandor Sao Paulo
Brasil Instituto de Psicología Junguiana de Bauru e Regiao
Brasil Instituto Junguiano de Sao Paulo
Brasil Opus Psicología e Educacao (entidade brasileira dedicada ao estudo e á prática, inclusive com objetivos sociais, da psicoterapia de fundamentacao Junguiana).
Chile Grupo de Desarrollo C. G. Jung Chile
Chile Fundación Chilena de Psicología Analítica
Colombia Arke S.A.S (grupo de estudio y servicios profesionales en psicología con orientación junguiana).
Colombia Asociación para el Desarrollo de la Psicología Analítica en Colombia
España Institut Jung BARCELONA
España Sociedad Española de Psicología Analítica
Estados Unidos Marion Woodman Fundation
Suiza IAAP
Uruguay Sociedad Uruguaya de Psicología Analítica
Venezuela Asociación Venezolana de Psicología Analítica (AVPA). Centro de Estudios Junguianos Caracas. Escuela de Psicología Profunda.
Venezuela Sociedad Venezolana de analistas junguianos.

 

De aspectos relevantes

 

     Para comprender los elementos centrales de la Psicología Analítica, es necesario acercarnos a sus aspectos fundacionales y a la naturaleza que reside en sus alcances teóricos. Lo anterior, implica delimitar en términos de figura y fondo, cuál es la particularidad de esta Psicología Analítica que, por cierto, la diferencia del resto de los modelos en psicología.

     Suelen asociarse, y con justa razón histórica para el desarrollo de la psicología, el importante nexo entre los modelos de Jung, respecto a los de Freud. Lo anterior, se funda en el hecho que ambos autores compartieron una fecunda relación profesional, que con los años devino en una estrecha relación personal. Sin embargo, con el pasar de las décadas y en cuanto a aproximaciones teóricas se refiere, ambos autores irían forjando sus propias formas de entender el quehacer de la psicología, sus formas explicativas y las metodologías que se derivan de su estudio. Por tanto, es vital hacer aquí la diferencia - que radica en profundas diferencias teóricas - al momento de hablar de la psicología de Jung y de Freud, asi como de otros autores contemporáneos. "Al conjunto de planteamientos teóricos, analíticos y metodológicos formulados por Jung se le denominan psicología analítica, para diferenciarlos de los postulados de Adler a los que se denomina psicología individual, y de los de Freud, que constituyen lo usualmente llamado psicoanálisis" (Alonso, 2004 p. 57).

    

La líbido como energia vital

 

     A diferencia de los postulados de Freud, a saber, que consideraba a la líbido como energía psíquica de caracter sexual; Jung, por su parte, valoró a la líbido como energía vital de carácter neutro. "Designo a la energía psíquica, en general, por el término de líbido. Mi hipótesis inicial es que, si la psique forma un sistema relativamente cerrado posee un potencial energético que se mantiene inmutable a través de todas las manifestaciones de la vida; es decir, que si la energía suspende una de sus exteriorizaciones, reaparecerá en otra" (Jung, 1970 p. 115). "Mi objetivo consistía en desprenderme del concretismo hasta entonces existente en la líbido; para no hablar ya más de los impulsos de hambre, agresión o sexuales, sino considerar todos estos fenómenos como diversas manisfestaciones de la energía psíquica" (Jung, 1964 p. 247). De esta manera, la psicología analítica ha entendido a la líbido, como una fuerza vital neutra que, dependiendo de las ciscunstancias y las características de cada ser humano, puede manifestarse de diversas maneras. Una de ellas, la sexual. (Stevens, 1994; citado en; Alonso, 2004).

 

Una psicología de lo particular y lo sano

 

     Al establecer diferencias entre la psicología analítica y el psicoanálisis, se hace inevitable tocar un punto de real importancia para el quehacer terapéutico: y es lo relativo al enfoque y los elementos basales del proceso psicoterapéutico. Estos elementos, tienen una correspondencia en lo ontológico, metodológico y epistemológico. "Mientras que Freud planteaba un enfoque clínico centrado en lo patológico, Jung afirmaba que no era lógico derivar lo normal de lo patológico, sino que lo correcto era crear una psicología general del ser humano normal y tratar luego de comprender al enfermo a partir del sano" (Alonso, 2004 p. 58). Jung, reconocia el proceso psicoterapéutico como una instancia con profundas implicancias profesionales y personales. Ello, nos invita a pensar en tal proceso, como una instancia particular y única, en el cual tanto el terapeuta como el paciente se encuentran en una relación recíproca dirigida a un fin. "Se me pregunta muchas veces sobre mi método psicoterapéutico o analítico. No puedo dar sobre esta cuestión  respuesta terminante. La terapéutica es en cada caso distinta. Si un médico me dice que "sigue", estrictamente tal o cual "método", dudo del efecto terapéutico. Se habla tanto en la literatura de la resistencia el paciente que casi parece como si se le quisiera obligar a tomar algo, mientras que lo curativo debería surgir de él de modo natural. La psicología y los análisis son tan distintos como los mismos individuos. Yo trato a cada paciente lo más individualmente posible, pues la solución del problema es siempre personal" (Jung, 1964 p. 161). "El punto decisivo es que yo, como hombre, me enfrento a otro hombre. El análisis es un diálogo en el cuál participan dos interlocutores. Analista y paciente se sientan uno frente al otro, vis-á-vis. El médico tiene algo a decir, pero también el paciente" (Jung, 1964 p. 162). Con ello, la psicología analítica pone en relieve al individuo, su particularidad y su importancia en el proceso curativo. Esta forma de comprender al hombre, sitúa la mirada en la "fortaleza" por sobre la "enfermedad", y en consecuencia, lo concibe como potencialmente capaz. En este sentido, Jung recomienda a los profesionales involucrados en el proceso psicoterapéutico, a no ocuparse solamente de evaluar los desajustes o patologías de los pacientes, sino que también detectar aquellos aspectos que funciona satisfactoriamente, con el fin de situar el trabajo terapéutico allí (Jung, 1993; Fordham, 1966; citado en; Alonso, 2004).

 

Un inconsciente creativo

 

     La aproximación explicativa del inconsciente es otro punto de discordia entre los modelos freudianos de los junguianos. Este hecho, quedó de maniesto con el pasar de los años y la relación profesional que sostuvieron ambos autores, y finalmente, sería uno de los principales gatillantes en su quiebre y posterior separación. "El ocuparme de mis fantasias me facilitó el presentimiento de que se transforma o causa transformaciones. Sólo cuando estudié la alquimia vi claro que lo inconsciente es un proceso y que la relación del yo con los contenidos del inconsciente motiva una transformación o evolución de la psiquis. En el caso individual puede comprobarse en los sueños y en las fantasias. En el mundo de lo colectivo tiene su expresión principalmente en los diversos sistemas religiosos y en la transmutación de sus símbolos" (Jung, 1964 p. 248). En este sentido, la psicología analítica se aproximaría hacia una concepción de lo inconsciente desde una óptica optimista, a saber, de una fuente inacabable de creatividad que puede ser transmitida a la consciencia a modo de fuerzas de renovación y transformación (Alonso, 2004). Esto último, rompe con la mirada psicoanálitica que considera al proceso de lo inconsciente, como un "depósito" de deseos, fantasias y pensamientos reprimidos.

 

Ámbito transracional

 

     Destacan en la obra de Jung, una postura muy crítica respecto al escenario de la psicología y la respectiva ciencia imperante. Lo anterior, trae importantes consecuencias que, finalmente, redundan en un modo de entender al hombre y su psicología. En este sentido, Jung se negó a comprometerse con la falacia del cientificismo, al considerar que esta forma de conocimiento negaba la validez de variados fenómenos no susceptibles de investigación científica (Stevens, 1994; citado en; Alonso, 2004). Pareciera, entonces, que la ciencia se quedará de "brazos cruzados" ante ciertas realidades psíquicas, prescindiendo de toda aproximación explicativa, sin una correspondencia en la materia. "La convicción moderna de la primacía de lo físico conduce, en último término, a una psicología sin alma, es decir, a una psicología en la que lo psíquico no podrá ser sino un efecto bioquímico. No existe, por otra parte, psicología moderna, científica, cuyo sistema explicativo se base únicamente en el espíritu" (Jung, 1970 p. 9). Con esta reflexión, Jung abre una puerta y amplía así, los límites de la ciencia y con ello, el quehacer de la psicología. "Por el contrario, siempre mantuvo su mente abierta a los elementos irracionales y acausales que la ciencia tiende a ignorar, pues consideraba que al dejarlos de lado, se sacrifican aspectos esenciales de la personalidad que impiden conocer  al ser humano con todas sus paradojas" (Alonso, 2004 p. 58).

 

Principio finalista

 

     Finalmente, otro de los aspectos que dan cuenta de las diferencias entre Jung y Freud, es el énfasis puesto por este último, en el principio de causalidad, mientras que por su parte Jung, se acercaba al principio finalista y teleológico. En otras palabras, valoraba las actividades de la psique como dirigadas hacia una finalidad (Jung, 1993; citado en; Alonso, 2004). "Esto incide en los aportes hechos por Jung al campo de la psicoterapia, ya que algunas de tales contribuciones consisten en preguntarse no solamente por las causas de los fenómenos psíquicos, sino complementar esta mirada con el interrogante sobre el propósito que persiguen" (Alonso, 2004 p. 58).

 

Principios de la Psicología Analítica

 

a) Los opuestos y la autorregulación de la psique:

 

     Tanto la importancia de los opuestos, como elementos centrales en el desarrollo de la psique humana, como los mecanismos auterreguladores de los que esta se sirve para aspirar a un constante equilibrio, son postulados centrales de la psicología de Carl Gustav Jung. En este sentido, y en un afán de comprender la realidad del mundo circundante, la psique se ve inmersa en una lucha de fuerzas antagónicas que generan tensiones, las que con motivo de su resolución, permiten un desarrollo para el individuo. (Progoff, 1967; citado en; Alonso, 2004). De tal modo, y en cuanto a una comprensión de la estructura de la psique y sus diversas funciones, Jung, distingue esta relación de opuestos entre lo Inconsciente y lo Consciente. Ambas categorías se encontrarían en constante interrelación, con la meta común de mantener cierta estabilidad en la psique humana. "La consciencia es, por naturaleza, una especie de capa superficial, de epidermis flotante sobre el inconsciente, que se extiende en las profundidades, como un vasto océano de una continuidad perfecta. Kant lo había presentido: para él, el incosciente es el dominio de las representaciones oscuras que constituyen la mitad de un mundo. Si juntamos el consciente y el inconsciente, abarcamos casi todo el dominio de la psicología" (Jung, 1970 p. 49). "De esta manera, cuando se produce una polaridad o unilateralidad en el reino consciente de un individuo, su inconsciente reacciona de inmediato en sueños, o fantasías, intentando corregir el desequilibrio que se está produciendo" (Jung, 1992; citado en; Alonso, 2004 p. 59)

 

b) Funciones del Consciente y el Inconsciente

 

     Es importante, ante toda aproximación hacía una definición de estructura de la psique humana, entender las funciones de los planos consciente e inconsciente.

De esta forma, y para comprender desde la perspectiva junguiana, cuales son las facultades de estas categorías, es importante conocer las definiciones de ambas.

    A la hora de hablar del plano consciente (revisar glosario) Jung refiere: "La consciencia no es continua. Es cierto que se habla de la continuidad de la consciencia, pero, en realidad, esta continuidad no existe y la impresión que nos hace sentir es consecuencia del recuerdo. La consciencia es intermitente, discontinua. Si se suman las fases conscientes de una vida humana obtendremos la mitad o los dos tercios de su duración total; el resto está formado de vida inconsciente: durante la noche estamos entregados al sueño, y durante la jornada son numerosas también las horas en las que no se es consciente más que a medias o en una tercera parte. En el fondo son pocos los momentos en los que se es realmente consciente, en los que la consciencia alcanza un cierto nivel y una cierta intensidad. Lo que se manifiesta en los sueños no es más que un despreciable residuo de consciencia; en los sueños tenemos un papel esencialmente pasivo: los sufrimos" (Jung, 1970 p. 46). En efecto, ser consciente es contar con la facultad de percibir y reconocer el mundo exterior, a través, del reconocimiento de uno mismo en tal acto. Es decir, implica la capacidad de reconorse a uno en su ambiente y en constante relación con este último. En consecuencia, tal ejercicio tiene una correlación con la categoría del Yo, en el sentido, que este condensa todas las magnitudes de datos y sensaciones que se extrean del mundo (ambiente) y que en su ceno, guardan una relación psicológica. (Jung, 1970).

     La consciencia, en último caso, representa un elemento central a la hora de abordar una posición en la praxis del quehacer psicológico. Su relevancia, pone de manifiesto el efecto de la toma de decisión a raíz de un proceso madurativo que se origina en la toma de consciencia. En otras palabras, dota al hombre de diversas expresiones que le permiten: reconocerse, hacerse cargo, y tomar una posición activa en torno a sus decisiones y sus posibles consecuencias.

     Cuando, por otro lado, toca referirse al plano inconsciente nos enfrentamos a un panorama un tanto difuso. No es sino a través de variados métodos y/o aproximaciones teóricas, que hemos llegado a "figurarnos" su naturaleza y facultades. Tales características, lo distinguen tan profundamente de la consciencia. En palabras de Jung: "El inconsciente, en cambio, es un estado constante, duradero, que, en su esencia, se perpetúa semejante a sí mismo; su continuidad es estable, cosa que no se puede pretender del consciente. A veces la actividad consciente cae en cierto modo por debajo de cero y desaparece en el inconsciente, donde continúa bajo forma de actividad inconsciente. Cuando nuestra consciencia presenta su nivel habitual o incluso cuando alcanza una agudeza particular, el inconsciente no por ello deja de proseguir su actividad, es decir, su sueño perpetuo. Mientras escuchamos, hablamos o leemos, nuestro inconsciente continúa funcionando, aunque no percibamos nada. Con la ayuda de métodos apropiados se puede demostrar que el inconsciente teje perpetuamente un vasto sueño que, imperturbable, sigue su camino por debajo de la consciencia, emergiendo a veces durante la noche en un sueño o causando durante la jornada singulares y pequeñas perturbaciones" (Jung, 1970 p. 46).

     En 1970, en su obra "Los complejos y el Inconsciente", Jung esboza algunas definiciones importantes en torno a las funciones del Inconsciente y sus contenidos. Dando así con tres clases:

 

1. Contenidos inconscientes asequibles. tienen la característica particular de ser elementos de los que podriamos ser conscientes, pero que sin embargo, en general, no lo somos. Un ejemplo de ello podria ser la posición del cuarpo en el espacio, ciertos gestos o expresiones de nuestro rostro, entre otros. Somos, muchas veces, inconscientes de la cantidad de gente que nos topamos en  la calle, o cuantas de ellas hemos evitado al caminar. Lo anterior de cuenta de cierta temporalidad, a saber, que pareciera existir una continuidad inconsciente en el curso de nuestras vidas.

 

2. Contenidos inconscientes medianamente asequibles. de momento son asequibles, pero con ayuda de ciertos recursos se logra dar con ellos, aunque en el instante en que se desean evocar, no es posible hacerlo. Ocurre, por ejemplo, cuando conocemos el nombre de una persona y nos es imposible recordarlo. A menudo está en la "punta de la lengua" sin embargo, no podemos pronunciarlo.

 

3. Contenidos inconscientes inasequibles. Pueden ser de una cantidad indeterminada e inconmensurable, pues ignoramos la amplitud que puede alcanzar el inconsciente. Existen ciertos vestigios, de los que podriamos dar cuenta y que corresponden a puro contenido inconsciente en nuestras vidas. Tales contenidos podrán ser las reminiscencias de la vida infantil, ciertos incidentes en nuestra vida de niños, que podemos recordar pero que en su gran mayoría nos significa una dificultad, a saber, que la infancia hasta los cinco o seis  años (al algunos casos más) está cubierta por una densa oscuridad. (Jung, 1970).

c) Estructura de la psique:

 

     "Se puede representar topológicamente el modelo junguiano de la psique como una estructura circular compuesta por tres partes, una pequeña sección es la consciencia, una segunda capa más grande es el inconsciente personal, y luego está una inmensa porción que constituye el inconsciente colectivo" (Alonso, 2004 p. 59). Aquí se hace patente un giro respecto a los modelos freudianos u otras formas explicativas en psicología. Se considera la importancia de un sustrato con inmensas dimensiones, que corresponden al vagaje cultural e histórico de toda la vida del hombre: el inconsciente colectivo. Este elemento, no había sido abordado por Freud, y significó uno de los principales puntos de discordia entre ambos autores. Por su parte, Freud valoraba lo inconsciente desde un plano mucho más personal (sustrato que también considera Jung), no dando cabida a un inconsciente que fuese mucho más amplio y que manifestara una naturaleza colectiva. De acuerdo al modelo junguiano, el yo cumpliria una función central en la psicología del hombre, limitando con la consciencia y el inconsciente personal. Este inconsciente personal estaría conformado por los complejos (más adelante se explicarán), lo que lo diferenciaría del inconsciente colectivo, en cuyo ceno se encontrarían los arquetipos (ver glosario). (Alonso, 2004).

     "¿Qué es el yo? El yo es una magnitud infinitamente compleja, algo como una condensación y un amontonamiento de datos y de sensaciones; en él figura, en primer lugar, la percepción de la posición que ocupa el cuerpo en el espacio, las del frío, calor, hambre, etcétera, y luego la percepción de estados afectivos (¿estoy excitado o tranquilo?, ¿me es agradable o desagradable tal cosa ?, etc); el yo implica, además, una masa enorme de recuerdos: si yo mañana me despertara sin recuerdos, no sabría quién soy. Necesito disponer de un tesoro, de un fondo de recuerdos, que son como relaciones o notas que informan sobre lo que fue. No podría haber consciencia sin todo esto... " (Jung, 1970 p. 51). En este sentido, el yo tiene función ligada estrechamente al plano consciente y tiene una particularidad, a saber, que permite reconocernos con respecto al entorno, es decir, se relaciona con la identidad. Se suele confundir o asociar la magnitud del Yo respecto de la del Si- Mismo (arquetipo del Mismo; complementar con glosario), sin embargo, ambas magnitudes tienen contenidos distintos. Por su parte el Mismo no sólo abarca la psique consciente como lo hace el Yo, sino que también la inconsciente, por tanto representa una totalidad psíquica (Jung, 1964).

     Por su parte, el inconsciente personal, que guarda una profunda relación con el Yo, representa una magnitud de gran importancia para la vida psíquica del hombre, en el sentido que están ligados al movimiento de los complejos (teoría de los complejos); y además mantendrían un influjo recíproco con el Inconsciente Colectivo (arquetipos). "El inconsciente personal es para la psicología analítica el resultado de la interacción entre el inconsciente colectivo y la sociedad. Este inconsciente es mucho más amplio que el freudiano, pues no contiene sólo lo reprimido sino además lo que se piensa, lo olvidado, lo subliminal, lo presentido, etc. Como se mencionó, las unidades funcionales del inconsciente personal son los complejos" (Alonso, 2004 p. 59).

     En cuanto a la dimensión colectiva, Jung descubriría que el inconsciente manifestaría una magnitud impersonal, la cual designó como Inconsciente Colectivo. "Jung derivó su teoría del inconsciente colectivo, de fenómenos psicológicos que encontró en la psique de sus pacientes, los cuales no podían ser explicados con base en la experiencia personal, fruto del olvido o de la represión. Descubrió además que varios de estos contenidos guardaban similitudes con temas mitológicos y religiosos del pasado cultural de los pueblos, sin que hubiera una referencia individual que lo explicara. Eso lo llevó a pensar que se trataba de la influencia de componentes colectivos que podían manifestarse de manera simbólica en eventos especialmente intensos de la vida de los individuos" (Alonso, 2004 p. 60).

 

Enfoques y escuelas de la Psicología Analítica

 

Énfasis teórico-práctico de las Escuelas junguianas. Fuente: El autor basado en Samuels (1999) y Sáinz (1991), citado en: Alonso, 2004.

Escuelas  Clásica Evolutiva  Arquetipal

Énfasis

teórico

1. Sí-Mismo

2. Arquetipo

3. Desarrollo de la Personalidad

 

1. Desarrollo de la Personalidad

2. Sí-Mismo

3. Arquetipo

 

1. Arquetipo

2. Sí-Mismo

3. Desarrollo de la Personalidad

 

Énfasis

Práctica Clínica

 1. Vivencias simbólicas del Sí- Mismo.

2. Elaboración de la imaginería.

3. Análisis de transferencia y contra-transferencia.

 

1. Análisis de transferencia y contratransferencia

2. Vivencias simbólicas del Sí-Mismo.

3. Elaboración de la imaginería.

1. Elaboración de la imaginería.

2. Vivencias simbólicas del Sí- Mismo.

3. Elaboración de la imagineria.

Principales Representantes

Gerard Adler

L. Frey-Rohn

B. Hannah

Esther Harding

Jolande Jacobi

Aniela Jaffée

M. A. Matton

ML von Franz

J. Wheelwright

M. Woodman

Michael Forman

Rose Mary Gordon

Andrew Samuels

Lambert Plant

W. Redfearn

H. Dieckman

James Hillman y su grupo concentrado en la revista Spring, editada en Dallas, Texas.
Pages to the People

     "La vida se me ha aparecido siempre como una planta que vive de su rizoma. Su vida propia no es perceptible, se esconde en el rizoma. Lo que es visible sobre la tierra dura sólo un verano. Luego se marchita. Es un fenómeno efímero. Si se medita el infinito devenir y perecer de la vida y de las culturas se recibe la impresión de la nada absoluta; pero yo no he perdido nunca el sentimiento de que algo vive y permanece bajo el eterno cambio. Lo que se ve es la flor, y ésta perece. El rizoma permanece" (C. G. Jung. Recuerdos, sueños, pensamientos. 1964)